Existió en una época un gravamen
especial denominado “impuesto al exceso de utilidades” que recaía sobre
empresas cuyas ganancias excedieran lo normal del sector o de empresas
similares. Sin entrar a discutir si ello es operativo o no, valdría la pena
pensar en implementar un mecanismo parecido, pero aplicable a deportistas,
artistas, cantantes, presentadores y otras actividades similares, de tal manera
que las fantásticas sumas que se pagan (como en el caso Neymar) contribuyeran en
porcentajes del 70 o más por ciento como un impuesto al exceso de ganancias con
destinación específica y el debido control para evitar su saqueo.
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